Innovación tecnológica, o cómo pasar de la tendencia a la realidad - becheckin
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Innovación tecnológica, o cómo pasar de la tendencia a la realidad

Innovación tecnológica, o cómo pasar de la tendencia a la realidad

Todos los productos y servicios antes de convertirse en una realidad para los consumidores, son antes imaginados. El camino que sigue la innovación en tecnología hace que una tendencia se convierta con el tiempo en un producto o servicio real en el mercado.

El papel de los early evangelist

Los también conocidos como profetas de la tecnología o visionarios, tienen como misión detectar aquellas necesidades de un nicho de mercado y que aún no han sido cubiertas por ninguna innovación tecnológica.

Este tipo de público conocido como los early adopters, se caracteriza por desear ser siempre los primeros en tener y probar un producto recién salido del horno. Son los también conocidos como compradores tempranos, un grupo reducido de personas que actúa mucho antes de que lo hagan el resto de consumidores.

En este sentido, tanto los early evangelist (profetas de la tecnología que detectan la necesidad de un grupo reducido de personas), como los early adopters, han de encontrar un punto en común para que una idea pueda llegar a recorrer todo el ciclo que la lleve a convertirse en una realidad. Es en este punto cuando se empieza a desarrollar la primera versión de un producto. Hasta este momento, solo se puede hablar de tendencias en el mercado.

Es lógico pensar que las grandes empresas empezaron su andadura siendo ya grandes, vendiendo a todo el mundo, y con inmensos volúmenes de facturación. Pero la realidad es bien distinta. Todas las grandes empresas de hoy en día, empezaron trabajando para sus early adopters.

Para entenderlo mejor ponemos como ejemplo Facebook, una compañía que al inicio, tenía un nicho de mercado muy concreto. Se centró en estudiantes universitarios durante años, antes de dar el salto a “todo el mundo”.

Otras marcas que empezaron trabajando para sus early adopters, es la conocida marca de cigarrillos Marlboro que arrancó como una marca dedicada al sector femenino únicamente, o Coca Cola, que nació como un jarabe que se vendía en farmacias.

Cuando una empresa está naciendo, es importante que descubra quién es su early adopter, es decir, ese cliente que está dispuesto a pagar por nuestro producto porque realmente le soluciona un problema o porque simplemente le apasiona.

De tendencia a hábito

Para que un producto o servicio abandone la categoría de tendencia es imprescindible que éste haya tenido la capacidad de alcanzar al gran público, traspasando la barrera de los early adopters. Si el gran público da su visto bueno a las propiedades de éstos, la tendencia se habrá convertido en hábito.

Por lo general, localizar nuevas necesidades o deseos dentro de un grupo de consumo suele ser un proceso a largo plazo. No obstante, el avance de las nuevas tecnologías está favoreciendo la aparición de nuevos nichos de mercado con necesidades específicas que pueden ser trasladadas al público en general con el paso del tiempo.

De estos principios se nutren los profetas de la tecnología. Son especialistas en crear nuevos motivos de compra y generar, así, la aparición de diferentes tipos de clientes potenciales. Las experiencias de los compradores tempranos les dan las claves para alcanzar al gran público.

Un buen ejemplo fue la tendencia de la domótica aplicada al Smartphone ( sistemas de apertura de puertas con el móvil, control de la iluminación, checkin online), hoy en día, realidad. Antes solo se hablaba de este nuevo servicio tecnológico en ferias y congresos. Solo los más ansiosos se atrevían a probarlo. Sin embargo, en la actualidad, muchos establecimientos cuentan con estos sistemas.

Cuando una empresa desea triunfar es importante que sepa que no es necesario agradar a todo el mundo. Localizar los early adopters del mercado es una parte fundamental del éxito. Ellos nos ayudarán a conquistar al resto de nuestra posible audiencia. En definitiva, esto es como la base de cualquier moda que empieza en las pasarelas y acaba por verse en las calles.